miércoles, 7 de febrero de 2007

División Administrativa

CAHUIL Y LA DIVISION ADMINISTRATIVA

Al finalizar la era colonial, en 1787 se reformuló la división política del territorio, la jurisdicción del Corregimiento de Colchagua, vigente desde 1593, la que en adelante se llamará el Partido de Colchagua con 26 Diputaciones. La Diputación de Cáhuil censa por entonces 84 caballeros, 8 esclavos, 1359 españoles, 196 mestizos o mulatos y 35 indios, total 1678 habitantes.

Cahuil y las salinas

CAHUIL Y LAS SALINAS.

Desde Pichilemu es fácil llegar hasta Cáhuil, pequeño villorrio famoso por sus numerosas salinas que se extienden en blancos “cuarteles” circundados de colinas. La sal, extraída en grandes cantidades, es almacenada en Pichilemu y luego transportada a diferentes puntos del país, constituyendo una valiosa fuente de entradas para la comuna.

Frente a Cáhuil está la hermosa laguna de su nombre, punto de atracción de numerosos viajeros y visitantes, donde pueden disfrutar de la pesca y de excursiones en bote sobre las verdes y tranquilas aguas de la inmensa laguna que se extiende hasta la vecina provincia de Curicó. Hace falta, en ese sitio, un pequeño hotel de turismo para facilitar la permanencia de personas que gusten de la tranquilidad agreste, ajena a convencionalismos o a modas imperantes. En Cáhuil se mezclan el mar, la montaña y la laguna en un derroche de belleza que empapa las pupilas.

La aldea de antiguas casas de adobes y de tejas alumbrada por faroles coloniales es un sosegado y acogedor refugio para todo el que desee impregnarse de idílica paz en el convulsionado y vertiginoso mundo en que vivimos. Y las noches de luna adquieren una belleza difícil de olvidar. La laguna, entonces, es una lámina de plata, quieta y apacible, cruzada a ratos por el lento vuelo nocturno de los queltehues de grito lastimero. Y en ese silencio religioso nos sentimos traspasados de un profundo y luminoso panteísmo.

Esta bella impresión es parte de una crónica del chilenísimo Gonzalo Drago que escribiera allá por la década del cincuenta, en las páginas de la desaparecida revista En Viaje. Hay más En Viaje y más Cáhuil.

Proyecto de puerto

PROYECTOS FRUSTRADOS

El 19 de diciembre de 1877 fue autorizado don Antonio H. Cornish, un conocido empresario portuario, para construir un Muelle y barracas de madera en un terreno de La Sirena, lugar que ya se encontraba declarado como Puerto Menor, en noviembre del mismo año, según el Boletín de Leyes y Decretos de La República de Chile.

Cornish, traspasó dos años más tarde los derechos sobre el Muelle de La Sirena a Serdio Hns., empresa portuaria operadora del Muelle de Matanzas.

Calamidades

CALAMIDADES

Durante la segunda mitad del siglo XIX, Chile sufre gravemente por el cólera, las autoridades sanitarias, en 1868 entregan una serie de recomendaciones y medidas para prevenir éste flagelo, sin embargo en 1888 en Cáhuil se consignaron siete casos de muerte debido al cólera. Por aquellos años, para evitar el contagio de los ya enfermos con este mal y el resto de la población, en varias localidades se abrieron “lazaretos”,en Pichilemu, se ubicó un lugar próximo al mar y al norte de la marisma o laguna de Petrel

SAL DE AMERICA PRECOLOMBINA

El museo del oro de Colombia en su visita a Chile consigna además de sus valiosas joyas de oro, obra de sus maestros orfebres, otras numerosas informaciones sobre la culturas precolombinas, tan valiosas como sus bellas joyas, por ejemplo;Los SINÚ, ELABORABAN SAL EN EL CURSO INFERIOR DEL RIO CAUCA. 3000 años antes del presente.

Quien descubrió o quien trajo la civilización?, ¿A dónde?,¿Dónde está la barbarie?

MAS CALAMIDADES

El 16 de agosto de 1906, un violento terremoto azotó fuertemente al país, el epicentro se ubicó en Valparaíso donde destruyó gran parte de la ciudad, la acción del movimiento telúrico provocó un maremoto que se extendió por muchos kilómetros del borde costero. En Cáhuil produjo un fenómeno inusual, al vaciar todas las aguas de la marisma en el océano, quedando el fondo seco de ésta en varios kilómetros de su extensión y permaneciendo así durante tres días, luego , con la llena volvió a sus niveles normales pero sin devolver los numerosos bancos de grandes choros que la hicieron conocida desde la antigüedad ni tampoco la tranquilidad de los pobladores ribereños.

La poza del encanto

LEYENDAS

Repasando notas dispersas apunté del Censo de 1865…”Estero de Nilahue que nace en la hoya hidrográfica de los cerros de Caune, recogiendo las vertientes occidentales de esta cordillera, los esteros de Pumanque, Loló i Quiahue i desemboca en el mar en la Caleta de Cáhuil”.

Este estero guarda en algunos de sus recodos varios secretos, como las huellas del felón que condujo por uno de sus afluentes a los soldados españoles que cayeron encima del vivac de Lautaro, donde nuestro héroe mapuche rindió su vida.

Pero existe también una bella historia, la de la Poza del Encanto, ésta se encuentra al sur-este de Pichilemu, a unos 28 kilómetros aproximadamente, en un punto donde confluyen los límites de tres de las comunas de la provincia Cardenal Caro,

Por el nor-este de la ribera en el territorio de Marchigue y el fundo San Miguel de las Palmas, propiedad de la familia Foster, por el sur-este con la comuna de Paredones y el fundo Santa Teresa de Nilahue de don Francisco J. Errazuriz y por el-oeste, la comuna de Pichilemu, en el poblado de Espinillo, propiedad de numerosos pequeños propietarios.

El curso sinuoso y largo camino del estero Nilahue y en plena cordillera de la costa, se arrastra suavemente, durante el verano, formando numerosas posas, algunas de considerable tamaño, como la llamada “Poza del Encanto”.

En las profundidades de la poza del encanto hay un palacio grande y hermoso, con todas las comodidades que una persona pueda requerir, ahí vive una Bella. Ella aflora del agua y trepa el peñón rocoso aislado frente a la pequeña cascada que desagua las vertientes de San Miguel, sobre la piedra, la Bella arregla sus cabellos con su peine de oro, pasa horas, tras horas peinándose y luciendo sus gracias con un aire de melancolía.

Un buen día la encontró un vaquero de la Hacienda, quién al verla, se enamoró inmediatamente y le hizo sus “proposiciones”, La Bella aceptó casarse con él, con una condición, el hombre que la quiere como esposa debía luchar con un toro que la custodiaba, este toro era muy bravo, echaba fuego por la boca y narices y era muy ladino, pero tenía un punto de debilidad, le dijo la Bella, se le podía dar muerte con un combo bien pegado entre sus dos cachos. Muerto el toro ella se casaría con el vaquero.

El vaquero terminó de escucharla y arrancó a perderse, antes de que fuera a aparecer el toro y tuviera que enfrentarlo por pretender a la Bella.

La Bella muy triste por que el vaquero no estuvo dispuesto a pelear con el toro y liberarla, se fue a vivir a la poza de Las Yeguas, un poco más arriba del Nilahue, donde se le suele ver, especialmente, en las noches de luna llena. Mientras espera, ella continua peinando su lindo cabello.

Sal Cahuil

SAL CAHUIL

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El Salado

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Laguna de Doña Leonor,

Laguna de los Choros,

Los Choros.

viernes, 2 de febrero de 2007

Gente de Cáhuil

CHILE PAIS VIVIDO

Esta semblanza, escrita por don Manuel Rojas la tomamos de un portentoso trabajo de don Nicomedes Guzmán, el que tituló "Autoretrato de Chile" y el que publiqué en 1990 en Pichilemu, mis fuentes de información", ahora, con el riesgo de ser majadero, quedará instalado en el blogs.
"Aquí tenemos a Manuel Llanca. Entre seres de ojos negros y cabellos obscuros, él tenía los ojos verdesy dorado el cabello. Llanca...¿es un apellido indígena? También podría ser vasco. Sus maneras y sus sonrisas hacían más luminosaslas salinas de Cáhuil. Nunca dijo que no. Sus manos eran duras, manos de campesino, delgado, de regular estatura, jamás estaba ocioso. Trabajaba, no obstante, por trabajar; su hacienda era pobre y muy escasa su renta. Cuarenta años de trabajo no le habían producido gran cosa: tenía unas tierras de rulo (dos o tres cuadras). parecía no faltarle nada; nunca se quejaba. Su mayor virtud era no conocer el tiempo; el tiempo no existía para él y, no existiendo, no le daba importancia ni le atribuía precio . Es una virtud que irrita a los administradores y a los síndicos:"A las ocho aquí, a las nueve allá, ¿tres horas?, no, eso se hace en una. Cuarenta quintales, cincuenta arrobas. Rinde el 30 x 1".
La madre murió de vieja y ahí quedó "la arenga", la discusión entre los herederos. Ignorante del tiempo y de su valor comercial, lo mismo le daba ganar mil pesos en un día que en un mes. "¿Para dónde va, Manuelito?"-"Voy para el Rapel, señor, a ver si consigo un poco de trigo o de pescado." La recua de mulas cargadas con sacos de sal desaparecía entre el amarillo polvo del camino a Pichilemu.
Pasaban varios días. ¿Cuantos? Nadie los contaba, y menos que nadie, él. Mientras transcurrían, él viajaba a lo largo de la costa, a paso de mula: aquí dejaba dos sacos de sal y recibía su equivalencia en trigo; más allá otros sacos y otros sacos. Por fin, luego de dormir aquí y allá, llegaba a orillas del Rapel. -"¿Hay pescado, niños? -"La mar está muy malaza, El surazo..."-"Esperaré". Pasaba el surazo, pero el vino no se acababa, y a veces se acababa el vino y volvía el surazo. ¿Quién lo aguanta de noche, en un bongo, sin más reparo que unos suéteres rotos y unos chalecos desgarrados?, ¿Que importa? Han Transcurrido millones de años desde que el hombre apareció sobre la tierra y otros tantos más transcurrirán hasta que desaparezca. ¿Por que inquietarse por unos días? Por fin apaciguado el surazo y acabado el vino, los pescadores se hacían a la mar; allá venían: congrios, corvinas, jureles. Cargaba lo que podía y enderezaba el rumbo a Pichilemu, en donde vendía todo y celebraba el término de su jarnada. Llegaba a Cáhuil al amanecer, borracho y sonriente, apacibles sus ojos verdes, cariñosa su sonrisa, duras sus manos, dorado su cabello. ¿Vivirá aún? Tal vez, No dándole importancia al tiempo, el tiempo dura más. Chango o vasco, hijo de la costa, Manuel Llanca, ¿eres chileno?-"Por aquí nací, pues, señor; chileno seré".